jueves, 17 de febrero de 2011

...2010 in Review. The Music (Part 3)

Y les llegó el turno a las damas. Por fin, pasamos a repasar los mejores trabajos presentados por solistas femeninas el pasado 2010.  Mucho que comentar al respecto, así que empecemos:

2010 en Resumen. La Música. Parte 3: Mejores Artistas Solistas Femeninas.



Aquí las tenemos, las quince mujeres que definen mi 2010 musical. También las tenemos de múltiples nacionalidades y de muy variados estilos musicales, la mayoría de ellas aportando obras muy arriesgadas y personales, o marcando un giro en su carrera.  Hay algunos álbums que, puede que no sean perfectos, ni el mejor ejemplo de creatividad por parte de quien lo firma, pero todos ellos son profundamente interesantes, muy dignos de análisis, un paso en la carrera de una artista que merece ser tenida en cuenta. Antes de empezar con el ranking, quería comentar dos cosas: la primera, que esta categoría no llega a tener su sentido completo sin antes nombrar a Lady GaGa, que aunque su The Fame Monster sea de 2009, el suyo ha sido el trabajo que ha marcado este año, ya sea comenzándolo con Bad Romance y Telephone, continuándolo durante el verano de Alejandro y acabándolo con su épica gira de conciertos. Segundo, que la decisión sobre las tres primeras posiciones ha sido muy dura, los tres discos son de las mejores aportaciones del año en general, pero al final me he tenido que decidir por un orden, y ha sido el siguiente:

Cinco menciones de honor (puestos 15-11)

Nº 15: Goldfrapp, Head First.Puede que sea de los pocos en el mundo, visto el desastre comercial que supuso, que considere Seventh Tree, anterior disco de Allison Goldfrapp, probablemente el mejor de su carrera, ya fuera por lo abstracto de su concepto, sus melodías evocadoras, la posibilidad de descubrir a una Goldfrapp delicada, con mucha sensibilidad... El caso es que me cautivó como nunca lo había hecho. Sin embargo, aprendida la lección, vuelve con este Head First, un disco hedonista de principio a fin, que la cantante venía deseando porque quería "directos más divertidos". Seguro que lo ha conseguido, pues su nuevo trabajo es una celebración del espíritu glam, del frenético ritmo de las legendarias discotecas de los años ochenta, sin renunciar ni un ápice a la melancolía por aquellos tiempos. Y no es un disco hecho para recuperar al público como sea, es un disco-divertimento hecho con respeto y profesionalidad, que refleja el gran momento que atraviesa la cantante. Lástima que haya quedado como un disco más dentro de la tendencia al "ochentismo" que vive ahora la música, pues canciones como Rocket o Believer son muy reivindicables. Un disco de Goldfrapp siempre es motivo de celebración, y este pide que no pare nunca la fiesta,casi con la misma intensidad que lo hacía en su mayor éxito, Supernature. Pero un sevidor echa de menos el filón abierto en Seventh Tree.


Nº14: Christina Aguilera, Bionic. Pregunta del millón: ¿qué es exactamente Bionic, de Christina Aguilera? Es un disco sobre su reciente maternidad, un CD futurista, un álbum urban, electrónico, de baladas... Desde luego, Bionic es un auténtico lío indescriptible e inclasificable. Y esto es lo que se la juega a Christina en su nuevo trabajo: su falta de coherencia, que podría haber funcionado si pretendiera habe hecho alguna suerte de locura caótica, pero ésta le ha salido sin quererlo y el resultado se ve aquejado de una falta de entidad propia, siendo más bien un conjunto de canciones que funcionan de desigual manera. Todas las alusiones a la maternidad, por ejemplo las aniquilaría de este disco, las voces de niños que van y vienen son insufribles y muy molestas, y las canciones en las que pretende ser sensual son bastante hilarantes. Pero sin embargo, cuando se pone gamberra, la Aguilera se marca unos verdaderos momentazos: ahí están Woo Hoo, Elastic Love, Bobble Head (relegada a la categoría de bonus track), My Girls o I Hate Boys, y es en estas canciones donde se atisba lo que el disco quería ser. Porque en esas canciones se percibe ese punto "bionic" del disco, y están verdaderamente conseguidas, gracias en parte a grandes colaboraciones con Peaches o Nicki Minaj. Por otro lado, las canciones que compuso para la ocasión la sin igual Sia son preciosas, ahí encuentra la Aguilera su propia voz, su sensibilidad, dándonos momentos de auténtica emoción en You Lost Me o en la que probablemente sea la mejor canción de todo el disco: I am. Sin embargo no creo que lleguen a cuajar con el concepto del álbum, aunque desde luego son muy bien recibidas. En resumen, puede que quede la impresión de que estemos ante un disco que no sepa adónde va, pero pese a sus irregularidades es un disco altamente disfrutable, que llega a alcanzar destellos de genio. Y a mí, personalmente, me da pena el año que ha tenido la diva, en el que no ha levantado cabeza (fracaso de disco, cancelación de gira, equivocaciones con el himno en la Superbowl y sus subsiguientes abucheos...), cuando en lo estrictamente profesional, no tendría que haber sido tan desastroso.


Nº 13: Corinne Bailey Rae, The Sea. No sé vosotros, pero yo he escuchado y todavía escucho, Put Your Records On, me parece una canción genial que enseguida me pone de buen humor, y me descubrió una voz preciosa... Pero nunca pensé en su intéprete como en algo más que en cantante de un solo éxito. Un segundo disco, a pesar del éxito del primero, me parecía impensable. Y sin embargo aquí estoy, comiéndome mis palabras, porque la señorita Bailey Rae sacó a comienzos de año un disco precioso, caracterizado por una honestidad que desarmaba. Y es que resulta imposible relacionar su trabajo con la muerte de su marido antes de que el disco viera la luz. Y en efecto, nos encontramos con canciones que hablan de encontrar la belleza en las dificultades de la vida, así como con baladas que desnudan el alma de la artista sin en ningún momento pecar de sensiblera o apelar a la lágrima de quien la escucha, simplemente se muestra ella, sincera y honesta. Y esos momentos hacen el disco grande, así como resulta fascinante ver a su preciosa voz juguetear con el jazz e incluso con el pop, logrando canciones de gran frescura. Y como siempre, comprobar que su voz está hecha para los ritmos cercanos a la bossa es siempre un placer. Pero a mí lo que me sigue embriagando es el comienzo de este disco, con ese Are You Here, que nos sumerge en sus interrogantes y que creo que resume a la perfección su obra: discreta y contundente, suplicante, llena de dudas, pero más madura que nunca. Para mí una grata sorpresa, comprobar que Corinne tenía, en efecto, mucho más que ofrecer que aquella canción que la hizo famosa.

Nº 12: Sade, Soldier of Love. Mucho se echaba de menos a esta exótica cantante de voz de terciopelo que llevaba una década sin dar señales de vida profesional. Y de pronto volvió, y por la puerta grande, con un single que daba título a su nuevo disco, y que se mostraba oscuro, hostil, duro, muy hijo de su tiempo, rebelde. Una vez escuchado el álbum en su plenitud comprobamos que la amenaza era solo parcial y apenas volvía en dos canciones más, y aunque eso me decepcionó en una primera escucha, debo reconocer que es un disco al que volver, porque nos trae de vuelta a lo que más adoramos de Sade, pero sin acomodarse en lo que sabía hacer, y adaptándose a las circunstancias, conservando en absolutamente todas las canciones eso del "muy hijo de su tiempo".Soldier of Love nos muestra como suena la calidez de Sade en el siglo XXI, y suena con todo el afecto y la atracción de siempre... Pero como siempre manteniendo las distancias, sin dejar de ser esa cantante-esfinge que guarda sus  secretos para sí. Conservando intacta esa pose misteriosa que hace sus discos tan cercanos y difusos a la vez. Y eso es precisamente lo que la hace tan atractiva, y que una vez conocidas su reglas del juego, a los espectadores no nos queda otra que rendirnos a la sabiduría y la ternura de su voz. En concreto, ese Babyfather tan emotivo en el que, como siempre, no abandona la mordacidad de su sentido del humor, Al fin y al cabo, sigue siendo una tipa dura.

Nº 11: Glasser, Ring. Casi casi en el fin de año conocía yo casi por casualidad la existencia de Cameron Mesirow, nombre real de Glasser, mujer orquesta detrás de este magnífico Ring, un disco de connotaciones casi místicas, muy espiritual, en el que este nuevo genio se valía de sonidos étnicos para crear auténticos cánticos propios casi de embrujos y encantamientos, conseguidos gracias a su magnética voz. Y es curioso que esta premisa tan trascendente conecte tan estrechamente con nuestro yo más elemental. Genial por parte de Cameron Mesirow su aportación electrónica a lo que en el fondo no deja de ser folk, resultando la mezcla no solo inusual, sino muy sugestiva. Poco más voy a poder añadir, porque sigo descifrando los sonidos de este Ring que me tiene fascinado, pero os aseguro que la aventura es muy gratificante, siendo la principal recompensa el descubrimiento de un talento indiscutible.

Top Ten.  A las puertas de la gloria (Puestos 10-6).


Nº10: Najwa, El Último Primate. Sí, con este disco, Najwa se atrevió por fin con el español. Pero eso acaba siendo anecdótico cuando lo que presenta es un trabajo tan lleno de lecturas como este último primate, que no es sino álbum conceptual, cargado de simbolismos e imágenes poderosas por su fuerza plástica y sensorial. Eso es El Último Primate, una advocación a nuestros instintos primarios, a los sentidos, a nuestra parte más animal. Un disco que contiene una violencia a la vez sexy y tenebrosa, y que nos presenta a una Najwa nunca antes vista, muy primaria y elemental, muy sexy y tenebrosa como esa violencia, encantada del descubrimiento de su lado más animal. Sus canciones sugieren pasiones desbocadas y totalmente desmedidas, pero a la vez llena de esa poesía que siempre lleva implícita la naturaleza salvaje en la que se mueve Najwa, constantemente acompañada de metáforas y alegorías que tienen a los animales como protagonistas, así como a la propia anatomía, y a las fuerzas superiores. 


Nº9: Kate Nash, My Best Friend is You. Tras un disco arrollador, repleto de canciones gloriosas como es ese Made of Bricks, Kate volvía a sonar con un trabajo que intentaba enfrentarse a la larga sombra que proyectaba su álbum de debut, así como a la caterva de artistas similares, pretendidamente independientes en el sentido "Lily Allen" del término. Difícil lo tenía, y aunque podría parecer que no lo consiguió viendo que el público le ha dado la espalda y que algunos sectores de la crítica continúan sin tomársela en serio, nada más lejos de la realidad: haciendo gala de su descaro habitual, de una exagerada honestidad y de mostrarse tal y como es de forma absolutamente excesiva, Kate Nash ha conseguido no solo un álbum más que digno, sino lleno de humor hiriente y sin abandonar nunca la autoparodia. Un disco repleto de crítica a los hipócritas modelos sociales, de alegres y frenéticas canciones que esconden (o quizá no tanto) una tristeza y una soledad únicas, así como lentos poemas de amor simplemente preciosos. Made of Bricks era insuperable, pero este My Best Friend is You es un digno sucesor que retoma su particular sonoridad y ese mundo tan especial que es el nuestro visto por los deslenguados ojos de Kate Nash.


Nº 8: Duffy, Endlessly. Una tónica muy habitual en este año, ha sido la del menosprecio a segundos discos de artistas que triunfaron mundialmente con su primer trabajo. Esto ha provocado que muchos discos hayan sido consumidos y olvidados sin pararse a sentirlos. Este ha sido también el caso de Duffy, a la que por cierto, también le costó llegar a convencer a los críticos de turno que su Rockferry era magistral. Y ahora que ya lo ha hecho, nos regala este precioso Endlessly... para indiferencia del gran público que la encumbró y desdén de esos críticos a los que tanto le cuesta conquistar. A mí me conquistó al poco de escuchar su inconfundible voz sedosa, perteneciente a otro tiempo, al que también pertenece su música y su modo de bailar, un tiempo que añoro sin haber vivido, el tiempo de las canciones ligeras y los drive-ins con camareras en patines y gramolas luminosas, en los que la clase y el estilo era una virtud y una filosofía de vida. Y eso son los discos de Duffy, ejercicios melancólicos, en los que las baladas se lloran con una sonrisa y las más alegres se bailan con nostalgia. Y esto es Endlessly, una maravilla de preciosas letras y ritmos retros, interminablemente elegante e ingenuo y que, sin un Mercy que le haga llegar a las masas, se ha visto tocado por la falta de interés hacia una artista que merece mucha más atención. Y atención a  Don´t Forsake Me y a Hard for the Heart que cierra el disco. Lo dicho, auténticas joyas.

Nº 7: Kylie Minogue, Aphrodite. En efecto, la gran diva australiana, la reina de lapista de baile volvió este año con más fuerza que nunca, y su resultado es probablemente su mejor disco con permiso de Fever. Con este Aphrodite ha conseguido hacer del dance una experiencia emocional. Cada canción desborda sentimiento, escuchar este disco es un atuéntico placer para el esqueleto y el corazón. Desde la llegada de su fantástico single All the Lovers y su icónico videoclip, la Minogue nos avisaba a todos de que volvía para quedarse todo el año con nosotros en un disco que, como la diosa del título, irradia belleza por los cuatro costados y amor hacia todo lo hermoso, como ella misma canta.  Y es un disco que resume en esencia lo que es la maravillosa cantante: no es sino la más indicada para sacarnos a todos a bailar, pero con gusto, conscientes de lo que estamos escuchando. Porque ante perlas como las que componen el CD surge el dilema: ¿las bailo como se merecen o me paro a escucharlas, hipnotizado por su belleza melódica? Y eso sucede en sus dos primeros singles el mencionado All the Lovers y Get Outta My Way, así como en las más atmosféricas Closer e Illusion. Puede que haya dejado atrás en este disco su afán por innovar como hizo en canciones como Slow en Body Language, pero la vuelta a la diversión te ha sentado a la perfección, Kylie.


Nº 6: M.I.A, Maya. He de confesarlo: salvo excepciones particulares como su genial Paper Planes, nunca me ha gustado la indescriptible y podría decirse que unánimemente alabada M.I.A. No me llega a encandilar su música, ni le veo la genialidad que muchos le encuentran. Sin embargo, con este Maya llegó la polémica, y algunos decidieron que tal vez se trate del peor disco de M.I.A. mientras que otros la ensalzaban más que nunca. Y de pronto me lanzo de cabeza a defender a una artista que hasta ayer ni siquiera me caía bien. Porque sí, ha creado un disco definitivamente feísta, en el que puede que no todas las canciones funcionen igual de bien, pero nos encontramos con una obra decididamente demoledora y contundente, decidida a aplastar todo lo que se encuentre por delante. Su nuevo disco es una fuerza de la naturaleza, en apariencia incontrolable, pero muy bien dirigida, por este, ahora sí, auténtico genio que es M.I.A. Iconoclasta y rebelde, valiente hasta el extremo, extremista en su valentía, este disco es una bomba de relojería que nos explota a todos. Born Free es una maravilla del siglo XXI, una auténtica gozada. Escuchen a M.I.A., nunca es tarde para descubrir el talento absoluto. Advertencia: dudo que alguien salga indemne.

Repóker de Ases. Puestos 5-1.


Nº 5: Sia, We Are Born. Con este nuevo disco, ya puedo decirlo sin temor a arrepentirme. Adoro a Sia. Ha sido desde que la empecé a escuchar, la confirmación de que otro tipo de música es posible. Y sí, sé que no es tan radical ni nuevo lo que hace, pero hay algo en la dulce inocencia de su música que contrasta con la potencia de su voz y que a la vez asienta un tono, un ambiente concreto en sus discos, que es el de la creatividad pura sin nunca forzarla, su música es como lo que la plastilina y las construcciones de cartón son para la escultura o la tecnología: auténticas monadas. Y ya perdonaréis el tecnicismo, pero es que es así y no hay otra manera de describirlo, la música de Sia es adorable. Y es adorable porque su frescura, su naturalidad, parecen salir de la necesidad humana de ser feliz, de sentir. La música de Sia confirma la organicidad de la música en general: el ser humano necesita la música para vivir. Y así surgen las composiciones preciosas de Sia, que prestan atención a cada detalle, a la evolución de la emoción de forma natural. Y así, es imposible describir, la fuerza que te invade cuando escuchas Stop Trying, Cloud o Never Gonna Leave Me. Los discos de Sia se escuchan y de pronto estás en un mundo donde todo es posible gracias al poder de la imaginación y de los sueños. Y un sueño es este nuevo disco de la australiana, que no tiene desperdicio. Gracias, mil gracias Sia.

Nº 4 Charlotte Gainsbourg, IRM. El disco es suyo y por eso figura aquí, pero esta maravilla es frutode la colaboración entre la artista francesa y el talento de Beck, que escribe y le hace las voces a la Gainsbourg. Compuesto a partir de esas IRM (Imágenes de Resonancia Magnética), es decir, a partir de los sonidos de la máquina que se adentra en tu cabeza, y que hicieron lo propio en Charlotte tras sufrir un accidente, nos encontramos en un disco del subconsciente, muy surrealista y lynchiano, de excelente producción, en el que comienza primando un sentido del humor muy particular para finalizar cada vez más oscuro. Combinación perfecta de la dulzura de la francesa, poliédrica y repleta de matices en su voz; y del tono y las guitarras de las canciones de Beck, la obra además hace concesiones a la tradición francesa, un irónico homenaje al señor Gainsbourg con Le Chat du Cafe des Artistes, que recuerda a la mejor canción ligera francesa pero repleta de melancolía; así como al folklore de la América profunda. Un disco repleto de claroscuros, obra de dos mentes geniales y preclaras apasionadas por los viajes musicales. 

Nº 3: Joanna Newsom, Have One On Me. Con todos ustedes la gran esperanza blanca del folk, del indie, del pop barroco más minoritario. Joanna Newsom, la bellísima cantante que ha aportado la dosis necesaria de glamour a estos géneros musicales, es un adelantada a su tiempo, como demuestra con la música compuesta para su nuevo disco que no es sino un triple CD, una obra megalomaníaca y operística, llena de ambición con toques de musical retro. Lo que compone esta mujer está más cerca del modernismo, de la belleza lírica y exótica de una instrumentación sin precedentes (hipnótico el uso del arpa) con letras crípticas pero de innegable poder, que nos trasladan a mundos irreales para transmitirnos muy reales emociones, siempre envueltas en el enigma y el misterio. Referencias medievales, a cuentos de hadas y mitos, rabundantes recursos poéticos... Pero lo más mágico es su voz, la voz cautivadora y sin igual de Joanna. Nunca habéis oído una igual, ni en su dicción ni en su timbre, capaz de ser inocente y arrebatadoramente sexy y provocadora.  Las dieciocho canciones que componen el triple CD son un viaje mágico a las turbulentas emociones de una princesa y su contacto con las tierras, tiempos y músicas pasadas, un viaje que da cabida a toda la belleza de este mundo, que reside en un rostro y una voz. El de la maravillosa Joanna. Good Intentions Paving Company es la canción definitiva de este precioso disco. No se puede ser mejor.

Nº 2. Janelle Monáe, The ArchAndroid. Dos ojos que iluminan el mundo con su energía. Un tupé que ya ha sentado precedente. Unos pies que no paran quietos. Y una voz que arrasa y cautiva. El terremoto se ha desatado. Janelle Monáe es y su disco The ArchAndroid es nada más y nada menos que el paradigma de la pasión por la música y la energía desatada. Su disco, está lleno de referencias pasadas pero mira al futuro y el sonido es mil cosas pero es enteramente nuevo. Son dos suites de un espectáculo futurista que no hace ascos a películas, tendencias, viejas glorias de la música y su propio estilo para construir una máquina con vida propia: sus propias canciones, perfectamente hiladas unas a otras como los engranajes que componen su androide que nos ha conquistado. Sus piezas son simplemente enloquecedoras y contagiosas, que desatarán pasiones enfermizas en quienes la escuchen, con, entre otros síntomas, la imposibilidad de parar de bailar. Impagables son las colaboraciones con Big Boi en Tightrope y sobre todo con Of Monreal en Make the Bus. Atención con Cold War, un auténtico himno inspirado en James Bond, de una potencia que no debe describirse sino escucharse. Janelle Monáe es sin duda una de las estrellas definitivas del 2010, y una poderosa inspiración para artistas posteriores que necesitan lo que a esta chica le sobra: capacidad de innovación y un entusiasmo apabullante.

Nº 1: Robyn, Body Talk. Porque no podía ser de otra manera. Porque a lo largo de las distintas partes que componen su Body Talk, Robyn nos ha acompañado todo el año, mostrándonos con un amor y cariño inusitados cada nueva canción como si de hijos se trataran. Porque lo que ha hecho con la música electro y dance no tiene comparación. Porque le ha brindado emoción, le ha quitado los tópicos y le ha dotado de letras arrebatadoramente modernas y pasionales. Porque es una imagen de su tiempo, de lo que la música comercial, en constante peligro de autoinmolación debería hacer: lavarse la cara, gritar al mundo con nuevos sonidos, conquistarlos con frescura y mediante nuevos sonidos, con coherencia, con inquietud y con unas ganas endiabladas de divertirse, de bailar y por el camino de emocionarnos a todos. Por demostrar que el pop puede ser sofisticado e intelectual y una cantante pop puede ser inteligente y original. Por Dancing on my Own, que nunca morirá, por Indestructible, por Hang With Me, por Don´t Fucking Tell Me What to Do, por You Should Know Better(genial colaboración de Snoop Dog) o Love Kills. Por atreverse con pop, electro, dance, hip hop... Y poder con todo. Porque tiene un estilo único, una voz irrepetible y un sentido de la musicalidad arrebatador, Robyn es la número 1 indiscutible de 2010.

Y próximamente...Cuarto y último apartado: LAS BANDAS



... Nominee nº 1. Winter´s Bone!


Comenzamos con el repaso de las diez nominadas a mejor película. Y vamos a empezar con la que es la última alfabéticamente y que está en los cines desde el pasado viernes. Una película profundamente evocadora, de tensión continua y con muchísima más profundidad de lo que su sutileza nos permite ver en un primer acercamiento. Hablo de Winter´s bone.

Winter´s Bone cuenta la historia de Ree Dolly, una chica de diecisiete años que tiene que cuidar de su madre (incapacitada y en estado catatónico desde hace tiempo) y de sus dos hermanos pequeños mientras su padre cumple condena por dedicarse a la cocina del crack. Un día informan a Ree de que su padre no aparece y que, como había puesto de fianza su casa y sus tierras, si siguen sin noticias de él le quitarán todo a la familia. Esto hace que Ree deba abandonar su rutina y salir al mundo exterior, comenzando así su particular descenso a un inframundo del que nadie saldrá indemne.

Se ha hablado de Winter´s Bone como la revolución de dos géneros tan masculinos y cerrados como lo son el western y el cine negro, en particular, el de mafias y gangsters. Desde luego, la contribución de nuestra heroína, una niña de diecisiete años encarnada magistralmente por una entregada Jennifer Lawrence (desde que le vemos preguntar la lección a su hermana estamos con su causa), en temas tan peligrosos como el tratado en la película es crucial para el éxito de ésta, pues es desde luego una revisión muy novedosa de ambos géneros, novedad que además sirve para plantear sugestivos interrogantes sobre adónde va nuestro mundo,  pero creo que la película va más allá de la mera vuelta de tuerca de dos géneros cinematográficos. Creo que de lo que más se vale es de los instrumentos de un género mucho menos habitual, precisamente porque muy pronto dejaron de darse historias, ya en la misma literatura, cuyos temas principales fueran el honor, la sangre y lo que supone pertenecer a un linaje familiar. A mi modo de ver es Winter´s Bone una tragedia griega en pleno siglo XXI. Ya desde sus inicios, con esa preciosa, por lo melancólica y perturbadora, nana de Missouri, creemos oír a un coro introductorio que nos sitúa en la acción, nos habla del tiempo pasado en esas tierras desamparadas y enigmáticas que son los Ozarks americanos, y contrasta ese tiempo con la actualidad. La música de la película, canciones folk en su mayoría, contextualizan la trama de forma perfecta, integrándose a ella e incluso llegando a aportar detalles, dirigiéndose al espectador o a la protagonista, sin que el primero se percate o la segunda siquiera lo oiga, pero no deja de ser un diálogo, siendo el cantante el peculiar corifeo. Incluso ese final abierto que no desvelaré, aparece acompañado por las notas de un banjo.


Pero más allá de su musicalidad, realmente nos cuenta la historia lo que supone ser un Dolly, y eso es lo que la hace tan transgresora, única y especial, lo que la convierte en una obra de arte de hondo calado e incalculable valor. Porque no hablamos de lo que es ser un Dolly como lo que pudo ser en su momento ser un Corleone, sino en un punto mucho más espiritual por decirlo de alguna manera, afrontando el destino, sin poder escapar de él, algo que se aplica tanto a la protagonista como a su tío, un sobrecogedor John Hawkes,  taciturno, protector y peligroso, los tres adjetivos simultáneamente durante toda la película. La historia no es sino el afrontar cara a cara las raíces de uno, así como la lucha por lo más basico del ser humano, ya sea la familia, el hogar o la propia identidad.



Pero el afrontar las raíces tiene un gran compontente de peligro, y más en el caso de Ree, por eso en todo momento me refiero a ella como una heroína. Porque la historia nos mete de lleno, sin anestesias introductorias, en una región habitada por una sociedad hostil, con un código que el espectador desconoce y que va intuyendo, nunca se le es explícitamente desvelado. Unas tierras en la que los niños se ven obligados a hacer cosas de adultos mientras los adultos se esconden como niños por asuntos que deben permanecer ocultos. Cada casa esconde un secreto, cada personaje es temido por los de su alrededor a la vez que él mismo los teme. Un conjunto de hombres que parecen dirigir pero con mujeres que actúan en la sombra, resultando más decisivas que los primeros. Donde todos se deben algo. Y en este mundo entra Ree, una líder a su pesar que desde luego ha nacido para serlo, que nunca abandonará a los suyos a pesar de tener momentos de desesperanza, con un código de honor que pretende respetar (nunca pidas lo que te debe ser ofrecido, dice a sus hermanos), pero que en ningún momento le impedirá llevar a cabo su misión: encontrar a su padre vivo o muerto ( y enterrarle dignamente si sucediera lo segundo, dice como una moderna Antígona, cuya contacto con el inframundo en este caso será constante siempre que quiera volver al pasado), misión que le hará ir casa por casa, sorteando mil y un peligros, haciendo aliados y enemigos, y que tendrá en su clímax final, en su viaje por su propia laguna Estigia, una de las mejores escenas que nos ha regalado este 2010.


No quiero dejar de mencionar la labor de todo su increíble reparto, que es en gran parte (junto con la personal labor tras las cámaras de una estupenda Debra Granik, la solidez estructural de un prodigioso guión y la desolada a la par que épica fotografía) el responsable de esa constante sensación de amenaza y ambiente tenso y enrarecido. Con miradas que lo dicen todo sin decir nada infundiendo temor y desconfianza a la par que dudas y un deseo oculto por ayudar, todos los actores componen un Twin Peaks nevado y silencioso, violento y aterrador. A los prodigiosos Jennifer Lawrence y John Hawkes, cabría destacar otro nombre propio: Dale Dickey como la imponente Mehrab, peligro continuo de nuestra protagonista y fuente de muchos secretos.

Winter´s Bone ha logrado cuatro nominaciones a los Oscar: Mejor Película, Mejor Actriz, Mejor Actor Secundario y Mejor Guión Adaptado.  Todas ellas absolutamente merecidas, y la película correría mejor suerte si este año las favoritas no tuvieran tanta fuerza para los académicos. No obstante siempre le quedará su paso triunfal por los festivales de medio mundo y la seguridad ser una película que perdurará a lo largo del tiempo como la joya que es (algo que no harán otras nominadas). Mi consejo: id a verla y disfrutad sufriendo por la joven Ree Dolly.

martes, 15 de febrero de 2011

... And the Winners Were...


En una misma noche, la del pasado domingo, Pa Negre arrasaba en España, consiguiendo nueve Goyas, El Discurso del Rey triunfaba indicutiblemente en Reino Unido en la ceremonia de los Bafta y en los Estados Unidos Arcade Fire con su último e increíble trabajo se llevaban el Grammy al mejor álbum del año. Demasiado triste estoy para dedicar mucho más a la ceremonia británica, en la que pusieron en duda si la palabra chovinismo la inventaron los franceses, dándole todos los premios habidos y por haber a la película de su monarca tartamudo (todos no, pues la infinitamente superior La Red Social se encargó de arañar algún premio gordo, entre ellos el de mejor director). Parece que van bien las cosas para la película inglesa en su carrera hacia los Oscar, pero que no cante victoria antes de tiempo: los últimos años han sido años de cambio en las producciones ganadoras del gran premio del cine, ¿por qué éste tiene que ser un paso atrás?

Con la incógnita más importante en el aire, que no se resolverá hasta la noche más esperada del año (27 de febrero, aprovecho inciso para informar de que análisis sobre las películas nomindas se aproximan a este blog...), no queda otra que hacer boca con lo que nos depararon las "otras ceremonias". Veamos pues...

PREMIOS GOYA 2010

Sí, lo sé, tuvieron lugar en 2011, pero me resisto a ponerlo cuando el motivo de su celebración son las películas de 2010,son los Goya del cine de 2010, así que Goyas 2010. Tras esta impertinencia absolutamente necesaria y tras ríos de lluvia que asolaron Madrid las horas antes de que la noche del cine diera comienzo, multitud de enfadados internautas que seguuuuro habían visto las películas nominadas, gritaban mucho y cosas muy feas. Me parece muy bien que se expresen, sobre todo en contra de algo tan cenagoso como la Ley Sinde, pero creo que en este caso primó la falta de respeto y lo que a mi modo de ver es profanar algo tan sagrado como una celebración del cine. Porque como se dijo en varias ocasiones, pase lo que pase, nada igualará el poder de una gran pantalla a oscuras, emocionándonos junto a un grupo de desconocidos. Espero que a los manifestantes tanto grito y máscara de Guy Fawkes no les impidiera ver...

Preciosas Musas de Medem

...A las tres maravillosas chicas Medem que paseaban, o más bien, flotaban cual diosas griegas por la alfombra roja a pocos metros de ellos. Yarovenko, Anaya y Nimri deslumbraron, guapísimas en su paseo hacia el Teatro Real, si bien las dos primeras perdieron injusta, pero muy deportivamente, los dos "cabezones" a los que optaban. ¿No están preciosas? Nimri ni siquiera llegó a estar nominada (en la peli de Medem apenas sale, pero una mención por su trabajo en Todo lo que tú quieras o un premio especial por ser tan sexy, tener la voz más genial del mundo o haber hecho un álbum como El Último primate este año no hubiera estado mal...). Hablando de la injusta pero muy deportiva derrota de Yarovenko. ¿Saben durante este momento, tan precioso y lleno de ternura...


...qué cara estaba poniendo Carolina Bang, nominada por Balada Triste de Trompeta? No encuentro el momento exacto plasmado en fotografía, pero os aseguro que fue algo muy similar a esto:

Yo me cargo a esa niña!!!
                                                                                                                                                                    
Y con esa cara quedó para el resto de la ceremonia, igual le daba que hablara Álex de la Iglesia, concediéndole a Internet el don de la salvación del cine y con las analíticas miradas de la Sinde siempre encima, o Mario Camus, en un discurso que si bien ha sido criticado por lo extenso, a mí me pareció precioso y muy lúcido. Y si alguien como Mario Camus, que da mil vueltas en inquietudes artísticas, iniciativas y saber hacer en general a cualquier director patrio actual no puede extenderse, apaga y vámonos. 

De la gala me quedó claro que muchos de los presentes deberían aprender a dar discursos. En ese sentido la ceremonia fue de vergüenza ajena: discursos que empezaban con toses, con "bueno, pues aquí estamos"... Que estáis ganando un Goya, si vosotros no os lo tomáis en serio, ¿por qué nosotros tendríamos que hacerlo? No sé, pero aquí creo que el cachondeo y el hacer las cosas de cualquier manera priman sobre el estilo o la magia de celebrar lo maravilloso que es el cine y sus películas. Y eso que se notó (demasiado) que los organizadores se habían repasado varias veces la ceremonia de los Oscar presentada por Hugh Jackman (la mejor en mucho tiempo). Y de ese modo añadieron presentaciones colectivas en los premios de interpretación principal que a pesar del deja vu funcionaron muy bien (aunque las presentaciones quedaron salvo excepciones - Lola Dueñas a Javier Bardem- bastante chapuceras), e incluyeron un número musical que sí, las comparaciones son odiosas, pero palidecía mucho en comparación con el americano. Menos mal que estaba allí...

Impresionante Asier Etxeandía

...Un guapísimo Asier Etxeandía (¿cuándo aprovechará el cine a este actor como se merece?) que con su inagotable talento lo salvó en su mayor parte. Al final no dejó de tener su gracia. Por cierto, no sé si a vosotros os pasa, pero siempre que enfocan al público en los Goya me da la sensación de que nadie presta atención a la gala ni a los premiados. Y hablando de premiados, ése si fue uno de los puntos fuertes de la noche.

Villaronga y su troupe, triunfadores de la noche
Si la gala mereció la pena fue sobre todo gracias a un sabio reparto de premios, en el que la perturbadora pero a la vez llena de poesía y sensibilidad Pa Negre arrasó sin miramientos frente a sus poderosas rivales. Bien por Villaronga, autor independiente de grandes películas que por fin con esta maravilla es reivindicado como merecía. Y bien por su troupe, premiados en nada menos que cuatro categorías, reafirmando así la fuerza de ese brillante reparto coral. Pero si bien fue la gran triunfadora de la noche, no hay que quitar mérito a los tres premios de Enterrado ( guión, montaje y sonido), mereciendo más (sobre todo fotografía y música), pero que sirven para reconocer la valía de la producción de Rodrigo Cortés. Sentimientos encontrados me produce el premio a Karra Elejalde, merecidísimo en lo concerniente a su interpretación, pero si fuera académico y supiera que va a dar un discurso así, me lo pienso muy mucho. Por supuesto el premio a Bardem era incontestable, pero de todos modos la gran competencia (Juan Diego Botto, Carlos Areces y sobre todo Unax Ugalde) no pasó la criba de las nominaciones. Y enorme alegría me produjo el premio a David Pinillos como mejor director novel por la deliciosa Bon Appétit. No tanta gracia me hizo que Habitación en Roma (mejor película española del año para uqien esto escribe) se fuera de vacío, ni el político premio al documental de Maragall (ya sabemos cómo le gusta a nuestra Academia este tipo de cosas), cuando María y Yo era claramente superior. Y si a ello le añadimos la constante falta de respeto que supuso el tener que estar oyendo el móvil de Maragall mientras agradecían el premio...

Y antes de acabar, unos momentos de gratuita crueldad:

Momentazos en la Alfombra Roja


Lydia Bosch, con un color de piel de lo más natural, una cara que no es la suya y sobre todo, esa recreación de la Rusia bolchevique con dos gatos enredados a sus muñecas. Debo decir que todavía no estoy seguro del look de la Ayala, pero lo incluyo porque es uno de los modelos más comentables del domingo. El Chanel es muy bonito, y yo creo que el kilométrico tupé me gusta, no sé, cuando arriesgan con glamour cuentan con mi beneplácito. Pero como sé que a muchos de vosotros queridos lectores no os gustará, aquí la tienen. Y por último Lola Dueñas, que con su cara nos dice lo que ella y toda España piensa de su cinturón, pero no nos dice qué le ocurre a su brazo derecho, que parece como injertado... Desde luego no son las peores, pero es que si pongo las que considero peores serían unos vestidos tan sosos...

Y cruzamos el charco para adentrarnos en los misteriosos entresijos de los...

GRAMMY 2010

...Premios en los que el monumental disco de Arcade Fire consiguió hacerse con el preciado tocadiscos al mejor álbum del año. Pero los Grammy son  muy suyos, y una vez dados de lo que más se habla es del megaconcierto que se vive durante la larguísima entrega de premios (si no he leído mal creo que se dan ¡109!)


She was Born this Way
Pero un momento... ¿Quién va dentro de ese huevo?


En efecto, la sin igual y simplemente genial Lady GaGa hizo su aparición en la alfombra roja dentro de un huevo, que se abrió en el escenario cuando presentó para todo el público, su nueva canción, primer single de su inminente álbum deseado por todos: Born this Way, futura rompepistas del año, de ritmo enfermizo y letra que es desde ya un himno, con la que GaGa deslumbró de nuevo presentando una coreografía que debe mandar tendencia. La neoyorkina volvió a demostrar lo que es el espectáculo y la teatralidad al servicio de la música. Añadir que la artista absoluta se hizo con tres Grammys. Pero no se vayan todavía, aún hay más. Quien quiera ver qué otras actuaciones destacaron en la ceremonia que levante la mano.



Sus deseos son órdenes:

Por un lado tenemos a Cee Lo Green, artífice de la muy popular Fuck You, quien quedó impresionado de cómo Gwyneth Paltrow, decidida a convertirse en una de las mujeres más cool de este planeta, la versionaba en Glee bajo el más políticamente correcto (horrible costumbre que debe cambiar en Glee) nombre de Forget You, y decidió que en los Grammy cantaría esta nueva versión con ella... !Y con marionetas! (al fondo de la fotografía en la batería) Gwyneth y marionetas, ¿se puede ser más mono? Por si acaso Cee Lo apareció vestido de King Africa. El número es una monada, como la propia canción, su dulce diva, subida al piano con taconazos, y todo su séquito de trapo.


Eminem quería más premios
Por otro lado, la gala fue también la noche de Eminem, victorioso en múltiples categorías por su épico álbum de regreso Recovery que incluye el venerado éxito Love the Way You Lie con Rihanna, a quien, por el bien de todos, le debería estar permitido hacer playback en situaciones como esta. No obstante, el Dior que llevaba era precioso (muy fashion me está quedando esta entrada), y resulta emocionante ver a los dos compartir un directo de esta canción, a la que se intercala otra de Dr. Dre. Eminem por cierto, se comió el escenario. El ídolo de antaño ha vuelto, y esperemos que si es por trabajos como éste, sea para mucho tiempo.



Y llegamos a uno de mis momentos favoritos del espectáculo. Porque una de las protagonistas musicales de calidad de este año ha sido sin duda la fuerza de la naturaleza que es Janelle Monaé. Ella, sus prodigiosos y danzarines pies y sus enormemente expresivos ojazo. Vestida con su legendario esmoquin y ese fantástico tupé que ya debería patentar, la Monaé (a quien ruego encarecidamente se pongan a escuchar todos aquellos que no conozcan. Su disco es The Archandroid y pronto se hablará de él por estos lares...) comenzó haciendo los coros en una actuación conjunta con Bruno Mars y B.o.B, para después regalarnos una actuación en directo de su maravillosa Cold War en la que acabó literalmente por los aires.

Risas ante el momento final de la Aguilera
Y finalmente, en la gala tuvo lugar un sentido homenaje a la grandiosa Aretha Franklin. Para ello, Christina Aguilera, Jennifer Hudson y otra de mis chicas, mi amada Florence (sin su Machine) entre otras protagonizaron uno de los mejores momentos de la noche, cantando You Make Me Feel (Like a Natural Woman), en la que la Aguilera estuvo espectacular, visiblemente emocionada... Tanto, que tropezó y casi va a parar totalmente al suelo. Lástima que solo eso se recordará...

Y sí, en la gala cantó también ese horrible gato al que despellejan vivo llamado Katy Perry, pero lo más relevante de la actuación fue ver a Nicole Kidman cantando y bailando Teenage Dream, pero como no encuentro información fotográfica, no la incluyo. Y también estaba por ahí Justin Bieber, y cientos de Believers histéricas la liaron porque no ganó a Mejor Nuevo Artista(ganó Esperanza Spalding y las Believers ya la han emprendido con ella). Por aquí hubo un fan de Florence + The Machine (Machiner) histérico porque ella se quedó sin premio. Y Lady Antebellum ganó un par de premios, pero como nunca he entendido el éxito de ese grupo de blandos, que para mí no tienen rasmia, ni gancho, prefiero despedirme con una instantánea del momento final en el que el que sin duda es uno de los mejores trabajos del año, The Suburbs, consigue el premio  entregado a unos emocionados Arcade Fire que pusieron broche de oro a la ceremonia cantando como solo ellos saben hacer, la grandísima Ready to Start.



sábado, 12 de febrero de 2011

...Pijas vs. Macarras


Un duelo de proporciones épicas se está gestando entre los modelos juveniles españoles. A su izquierda dulces niñas bien con multitud de complejos e inseguridades que necesitan cariño. A su derecha, la jet set de los bajos fondos: chulos, putas, travestis, drogadictos, mafias... que no se andan chiquitas. Blog vs. Carne de Neón. La cartelera nunca volverá a ser la misma... Bueno, la verdad es que tal vez exagere un poco, pues ninguna de las dos juventudes está precisamente arrasando en taquilla. Desgraciadamente, pues son dos muy interesantes propuestas del nuevo cine español que están pasando desapercibidas, y que presentan dos mundos totalmente contrapuestos, pero que tal vez tengan más de un punto en común en sus tramas. Veamos en un principio esas diferencias:


Mientras unas son profundamente sensibles, y por mucho que lo intenten, ellas mismas confiesan que lloran viendo el final de El Internado...


 ...Otros se emocionan ante la idea de abrir un burdel para su madre, y por fin ser un buen hijo.


Algunas son un poco traviesillas y tienen inquietudes, así que para aprender los misterios de la reproducción, se ponen una película porno, lo que las asquea profundamente...


Otras también tienen inquietudes, y quieren ser buenas profesionales, así que aprenden técnicas amatorias viendo cómo se la gastan... los mejores amigos del hombre. Ya me entendéis.


Hay chicas que se miran al espejo y es que están horribles, los dientes no les caben en la boca, tienen granos, y "los ojos más feos del mundo", y eso les frustra y desespera...


...Sin embargo la Canija no se queja de que no le quede ni un diente, sus labores sin ellos le convierten en la envidia del local... A la Infantita (peluca azul, como el color de su sangre) le preocupa cierto órgano de más que le impide alcanzar el estrellato en la pornosfera... Así que a fin de cuentas, no deja de ser una joven preocupada por su físico.


En Blog, debut como cineasta de Elena Trapé, encontramos a chicas de colegio de nivel medio-alto, con la soledad y la sensación de incomprensión que tienen tiempo de desarrollar quienes se aburren con las clases del día a día y confían siempre en prepararse el exmen el día de antes. Chicas que no se sienten queridas ni entendidas, y que deciden encontrar consuelo y acogida en sus compañeras de clase, que están tan perdidas y aburridas como ellas, pero que como ellas, sienten que tienen tanto por dar, tantas cosas que quieren vivir y sentir. Así comenzarán a disfrutar de cada momento, a sentir que lo que las une es algo único... Y vaya si lo será. Elena Trapé nos presenta la historia de una sociedad secreta con un plan secreto a través de diálogos frescos, naturales y muy veraces gracias a los verdaderos descubrimientos de la película: sus jóvenes actrices, que tuvieron tiempo de desarrollar vínculos entre ellas durante los ensayos y que grabaron con sus webcams gran parte de sus confesiones y monólogos que aparecen en la película. Ellas son el motor de una historia que de no haber contado con ellas, hubiera quedado algo coja. Pero cada una es una chica de ahora, de las que hay mil, pero a la vez cada una es única, con una entidad definida y una personalidad clara. Cada una demuestra en sus frases ese punto que tienen las adolescentes que se toman a sí mismas demasiado en serio, pero que no dejan de ser enternecedoras en sus tonterías de la edad. El espectador disfruta enormemente viendo cómo las protagonistas hacen de cada detalle algo de una intensidad mítica, enternece ver que todo les parece decisivo y lo más importante. Es más, no solo somos espectadores objetivos, sino que a la que nos hemos despistado, formamos parte también de Makamat, la sociedad secreta montada por las chicas. Y asistimos a sus reuniones, nos vamos con ellas de viaje, vemos sus partidos, nos preocupamos si no aprueban los exámenes... Y todo nos resulta tan importante como a ellas, todo o nos provoca la emoción desbordante que a ellas, o nos parece el problema más horrible que jamás ha existido en el mundo, o la vida en genral hace que nos queramos morir de aburrimiento en nuestra cama. Somos ellas... pero sin saber su secreto. Y he ahí el problema fundamental de la película: cuando se descubre el pastel, nos quedamos con ganas de más, nos sabe a poco, e incluso nos parece poco original, tenemos la impresión de que se podrían haber esmerado algo más... Luego te enteras de que está inspirada en un caso real, y obviamente van a respetarlo. Pero hay algo que falla cuando sales del cine, y la ensoñación de instituto se desinfla un poco ante un final tan... insatisfactorio. Pero eso sí, mientras, hemos asistido a la revelación de una directora que aporta a la trama todas las vías de comunicación informática y las plasma en pantalla de forma eficaz, ágil, elegante y sin que en ningún momento resulte gratuito, siempre al servicio de la trama. Y al final, independientemente del efecto de la "sorpresa", siguen prevaleciendo esos planos finales en los que se refleja, con más fuerza que nunca, el poder que estas chicas conceden a la amistad, por encima de todo; y que, al fin y al cabo, parece que las pavas pijas han conseguido su objetivo. Y de paso van, y se meten al espectador en el bolsillo.


Ricky tiene problemas. Su madre va a salir de la cárcel (arrestada por ejercer la prostitución), y se ha propuesto darle la sorpresa de su vida abriendo un burdel con el nombre que su madre había soñado: "Hiroshima". Porque Ricky quiere hacer feliz a su madre y sentirse aceptado por ella, que lo abandonó antes de ser arrestada. Pero en la calle no pueden montarse negocios así como así: hay jerarquías. Y abrir un local como el Hiroshima meterá a nuestro héroe y a sus leales amigos en más de un problema, pero ellos lucharán lo que sea necesario, enarbolando la bandera del amor maternofilial. Un cuento de aventuras como otro cualquiera. Con esta película, Paco Cabezas ha sido ya definido como el Guy Ritchie español. Y no es para menos. Ritmo adrenalítico, una auténtica locura de trama (en el mejor de los sentidos) con diálogos desternillantes y muy elaborados, una película con muy poca vergüenza, que no pide disculpas por nada y es capaz de llegar muy lejos en sus objetivos, en este caso, en el sórdido retrato de los bajos fondos de una ciudad que por no tener, no tiene ni nombre. Y todo ello cuidando sus labores de dirección al momento, con una puesta en escena, que si bien recurre a trucos ya vistos anteriormente, no por ello resultan menos efectivos, y son usado con mucho estilo.  Y, de nuevo, como en la anterior película, nos encontramos con un reparto en estado de gracia (personalmente lo prefiero a las chicas de Blog). Pocas veces una película tan coral en nuestro país ha contado con interpretaciones tan magistrales por parte de todo el reparto. Ya sabíamos del talento inagotable de la genial Macarena Gómez, que merece muchas más oportunidades de las que tiene, y Ángela Molina ya ha demostrado en muchas ocasiones la gran actriz que es, si bien en esta película se supera, nunca ha estado tan divertida, ni ha compuesto un personaje con tanta maestría, sus ojos lo dicen todo, pero por si acaso, ella abre la boca y nos regala unas frases memorables. Pero en esta película se descubre a dos actores como Vicente Romero y Dámaso Conde que son auténticos robaescenas, a una Blanca Suárez a la que se le echa de menos durante mucho metraje (su personaje es el único que no está tan bien dibujado); y a un Mario Casas, que resulta idóneo para su papel, un perfecto protagonista con, además un punto de autoparodia. Se agradece encontrarnos con una película de ritmo tan frenético y tan entregada a la ación que en lo que se muestra verdaderamente devota es en la construcción de personajes. Ellos son lo que más le preocupa al director, las relaciones que se establecen entre ellos, y eso es lo que consigue que sigamos sus andadas con pasión, y que nos encontramos ante una película especial. El único pero de la peli lo encontramos, de nuevo, al final, en el que, tras un desarrollo sin pelos en la lengua, irreverente, sin concesiones a la galería, de nuevo parece hacerse necesario que en esta peli también hay buenos y malos, quienes son cada uno de ellos, y que lo que se está viendo es también dramático, serio, y hacia el final todo comienza a ser demasiado serio... Pero eso sí, la escena que cierra la peícula consigue ser tremendamente emotiva, y esos animales que son sus autores nos cautivan y nos recuerdan que a pesar del bache en el último tercio, nosotros somos suyos, como lo hemos sido durante todo un trayecto lleno de vicios, excesos y mucho neón.



Así que, pijas contra macarras, yo creo que en vuestro enfrentamiento os dejo en tablas (tal vez un poco inclinado a los macarras, sin que sirva de precedente). Y a vosotros os recomiendo que las veáis y saquéis vuestras conclusiones, si queréis formar parte de "Makamat" o de "Hiroshima". Dos películas sobre dos microcosmos fascinantes y enfrentados, ambas defendidas por actuaciones de excepción, dirigidas con mano maestra, pero que no pueden evitar perder algo de fuerza hacia el final. No obstante, muy buen cine español que no merece ser olvidado.

viernes, 11 de febrero de 2011

...2010 in Review. The Music (Part 2)


Y seguimos, tras un largo y doloroso paréntesis, con el repaso de lo que dio de sí el 2010 musicalmente. Y ahora sí, hablemos de artistas que presentaron sus trabajos el año que dejamos hace algo más de un mes. Y por no respetar la convención, comencemos con...

2010 en Resumen. La Música. Parte 2: Mejores Artistas Solistas Masculinos

Aquí los tenemos, estos son los once hombres del 2010 que me cautivaron el pasado año. Y como en la variedad está el gusto nos encontramos algún artista patrio, tenemos música electrónica, experimental, indie, pop del de toda la vida, rap de ese en el que creía que no creía... Once joyas para el recuerdo en un año fecundo en calidad musical, y en el que, si hay que buscar un denominador común al grupo de hombres, ése es el riesgo extremo y la emoción que desprenden unos trabajos honestos y totalmente imprevisibles incluso en los trabajos más insospechados. Tras largas luchas internas, aquí tenemos el top ten con una mención de honor. ¡Disfrútenlos y escúchenlos!

Mención de Honor: Brandon Flowers, Flamingo. Porque sin ser un disco perfecto, creo que Brandon Flowers ha aportado algo en su carrera en solitario. Se le ha tachado de ególatra por este trabajo suyo prescindiendo del resto de The Killers, pero a mí su Flamingo me ha convencido más que sus discos con la banda de marras. El resultado final aparece envuelto por una fina melancolía muy agradable, su voz me parece que suena mejor que nunca, dotando a cada letra de sensibilidad. Y lo que siempre es positivo en quienes se independizan de sus raíces, se ve defender al artista cada tema con energía y compromiso nunca vistos. De este modo, Flowers nos regala un álbum pop pasteloso pero muy muy disfrutable, elegante, con clase y un tono que puede recordarnos a The Killers, pero ¿acaso no es lógico? No quería dejar el repaso del año sin reivindicar una iniciativa no muy bien acogida en general, de un artista que aún tiene mucho que decir. Esperemos que le dejen. Recomiendo el ya bastante escuchado Only the Young, Jilted Lovers & Broken Hearts o Was it Something that I Said?, además de este Crossfire, videoclip con famosa, que es una chorradilla que me encanta:



 Nº 10: Neil Young, Le Noise. ¿Cómo se aguanta más de cuarenta años haciendo música? Una buena opción,desde luego, es sonar en cada disco con la pasión de quienes empiezan, sin dejar de sorprendernos con un talento que ha ido madurando año tras año. Y eso es lo que hace Neil Young con cada trabajo, nos soprende con su valor, con sus ganas de experimentar con sus guitarras. Atrás quedaron los tiempos de Unknow Legend, este disco no es para nostálgicos. Profundamente eléctrico, así es como ha vuelto Neil Young en las ocho preciosidades que componen este nuevo álbum turbulento, lleno de contradicciones, de armónicas disonancias... Pero sin dejar de ser nunca profundamente íntimo. Un disco desnudo, voz y guitarra, pero lleno a rebosar de momentos inolvidables. Y como yo soy de esos nostálgicos del Unknow Legend, no puedo evitar recomendar su paréntesis acústico entre tanta electricidad: Love & War es inmensamente hermosa.


Nº 9: Iván Ferreiro, Picnic Extraterrestre. Querido Iván: Nunca me va a gustar tu voz, de hecho, siempre me ha pasado que cuando te oigo siento que me caes mal. Son neurosis mías, pero tu voz me pone muy nervioso. Y por eso, aunque se supone que tenías que gustarme, nunca lo has hecho. Pero algo ha pasado en este Picnic Extrarrestre. Tal vez, chascarrillo incluido, me hayas abducido de alguna manera, porque el caso es que tu voz sigue haciendo que quiera asesinar a gatitos por las calles para calmar mi ansiedad, y tus letras siguen teniendo ese punto pretenciosillo que me mosquea, porque a veces no dejan de ser sonrojantes de tan obvias. Pero me ha encantado encontrarme con otra cara de tu mala leche, tu sentido del humor renovado, y cómo dejas entrever canción a canción tu lado más honesto y personal, de pronto te siento más sincero que nunca, me soprendo cantando tus canciones, me río con tus letras (clímax absoluto en Relamida), me conmueve el rumbo que toman tus melodías (Puro nervio)... Este picnic ha sido una cita verdaderamente agradable, marciana y tal vez por eso muy humana. Ya estoy deseando que vuelvas a llamar.



Nº 8: Caribou, Swim. Pero para extraterrestre, el viaje que nos propone Daniel Victor Snaith, hombre multidisciplinar que se encuentra tras Caribou. Mucho más oscuro que su anterior Andorra, este Swim es una zambullida profunda a un mundo psicodélico y evocador, un viaje a través de la electrónica más cuidada que en el momento más inesperado nos sorprende con una canción cuyo sentimiento y delicadeza nos dejan tocados y absolutamente conmovidos para el resto de tan peligroso viaje (en mi caso, Found Out). Peligroso porque para quien no le guste la electrónica, ni siquiera auténticas delicatessen como ésta, saldrá queriéndose taladrar la cabeza, o tal vez piense que la musica de Caribou lo ha hecho mejor que cualquier perforadora. Y peligroso también porque la comunión con el prodigioso caos que tan perfectamente a ordenado nuestro músico matemático preferido puede ser tal que la emoción desborde. En mi caso, soy suyo desde la perfección de ese Odessa inicial, que se ha convertido para mí en uno de los himnos del 2010.



Nº 7 Eminem, Recovery. En una publicación se hacían eco de la siguiente pregunta: ¿cómo debería sonar un disco Eminem en la era post-Eminem? Complicada parecía la respuesta por la falta de un álbum del rapero a la altura de las circunstancias (siendo éstas el grandioso The Eminem Show) pero ésta por fin ha llegado a base de mucho humor sobre su propia persona,  grandes dosis de autocrítica (impagables sus citas a su anterior disco, Relapse), y sobre todo, no renunciar ni a uno solo de sus excesos: toda la teatralidad y melodramatismos que son ya marca registrada del cantante (no en vano es lo más cercano en divismos a una versión masculina de Barbra Streisand, incluyendo a la propia Yentl) se dan en esta obra de épicas proporciones. Álbum inmensamente largo pero que se escucha en un suspiro, gracias a la pasión intacta del artista, a esas mezclas inspiradas (No Love y el sorprendente tema final en el que se atreve con You Don´t Own Me), y a colaboraciones legendarias (al inolvidable dueto con Rihanna cabría añadir la más dinámica aparición de Pink). Pero es en el propio Eminem en quien encontramos su estrella y genio tras cada canción. Los momentazos son incontables, por nombrar algunos, Space Bound, On Fire, Cinderella Man, o ese espectacular single que anunciaba su vuelta y que puede que sea su mejor canción hasta la fecha: Not Afraid. 

Nº 6. Jónsi, Go. Y aquí, a las puertas de los cinco grandes, nos encontramos con otro que está casi recién estrenado en navegar en solitario tras el éxito de su banda Sigur Ros. Pero a éste le han ido mejor las cosas que al señor Flowers. Go ha sido aclamado casi por unanimidad. Y no es para menos, Jónsi sigue superándose a sí mismo sea solo o en compañía, consiguiendo siempre lo impensable: regalarnos sonidos absolutamente nuevos. Y este Go sigue con tan maravillosa tradición por la que le estamos profundamente agradecidos. Un disco que rebosa creatividad e imaginación, ganas de arriesgar y un infinito amor por la música y expresar sus emociones con ella. De nuevo sonidos épicos, profundamente enérgicos, otros con profunda carga emocional. Nos sorprende con el uso de una instrumentación apoteósica  que hace las delicias de todos los que lo oímos, que nos quedamos sobrecogidos por el poder del islandés. Doble puntuación por su contribución a Cómo entrenar a tu dragón con una canción inolvidable y adrenalítica que capta el espíritu de la genial película. Bravo Jónsi, un disco redondo. 


Nº 5. Bunbury, Las Consecuencias. Un amigo, con quien primero oí este disco en su plenitud (lo oímos dos veces seguidas), dijo a mitad del álbum "¿pero quién  ha dejado esta vez a Bunbury?", no sin cierto cachondeo. Pero si ya estábamos acostumbrados a su aridez y dureza en sus letras, nunca nos lo habíamos encontrado con este grado de pesimismo, con este afán casi autodestructivo. A mí siempre me chirría cuando un artista dice que el que acaba de grabar es su álbum más personal. "¿Pero eso no lo dijiste ya del anterior?" . En este caso sin embargo creo que el trabajo de Bunbury es a alma descubierta, totalmente vulnerable, desnudo, complementado por esa inclinación absoluta por lo acústico, como ha dicho él mismo, es un disco de cámara, muy sencillo en la forma, de mensajes muy contundentes, devastadores, de profundo arrepentimiento y fatalismo ante lo ya irreversible, como bien reflejaba su primer single, esa preciosa versión del Frente a Frente. Y consigue que todos nos identifiquemos. Pone sobre la mesa sus propios errores, y los hace de todos nosotros, recordándonos lo mucho que le debemos al amor. Un disco de una preciosidad extrema, de tiempo muy lento, de letras demoledoras, de un tono solitario, misterioso, crepuscular, triste, pero como el mismo canta: ¿por qué siempre conviene alegrar a la gente?Probablemente el mejor disco del aragonés. Grande Bunbury.

Nº 4: Sufjan Stevens, All Delighted People & The Age of ADZ. Cuando uno solo de cualquiera de los dos discos que sacó al mercado el pasado 2010 le hubieran sido más que suficientes para figurar en cualquier lista del año, Sufjan Stevens nos regala dos auténticas obras maestras a cada cual más adictiva y arriesgada. Porque eso es lo que destaca en las dos nuevas entregas de Stevens, si bien podría haber seguido los terrenos ya transitados en sus anteriores trabajos, que le hubieran garantizado un éxito seguro, este artista absoluto es un inconformista nato e insaciable, y se lanza en picado en All Delighted People a su particular homenaje a "The Sound of Silence" de los Garfunkel, para luego realizar un mortal sin red en The Age of ADZ, en el que lleva a cabo su propia película ochentera de ciencia ficción. Un CD que es como un cómic, una auténtica aventura que requiere de cien mil escuchas y todavía no se descubre en su plenitud. Canciones que pasan de los veinte minutos y que no les sobra ni un segundo, auténticas marcianadas irresistible y llenas de corazón, que nos han conquistado en su grandiosidad y delicadeza paralelas. Escuchar sus nuevas obras es como ir desenterrando un tesoro. Bienvenido sea el nuevo Stevens y su ópera futurista.

Nº 3. LCD Soundsystem, This is happening. James Murphy se ha superado a sí mismo, y crea su obra maestra. Y van... No en vano digo que éste ha sido una maravilla de año para los melómanos. Un disco rebelde y elegante a partes iguales. Murphy no renuncia a su idiosincrasia y firmaba un disco con canciones que no querían ser singles, ni grandes éxitos, pero que no pudieron evitarlo, eran demasiado poderosas, y resultaron una de las sensaciones del año (aunque no se oyeran mucho en nuestro país). Tampoco quería ponerse sensible o emocionar, pero le salió el tiro por la culata con esa conmovedora All I Want o cuando suplicaba  I Can Change. Auténtico fenómeno que resulta brillante en su concepción y resultado, nueve canciones que no son sino un mosaico de estados de ánimo tan contradictorios y tan cautivadores como su propio artista. De pronto el dance nos muestra su lado más sensible como el más rompedor e iconoclasta. Eso sí, su ironía y gamberrismo siguen a la orden del día. ¿Canciones que rompen pistas y encogen el corazón? Pongan This is Happening. No sé creerán lo que sucede.

Nº 2: Mark Ronson, Record Collection. Ojito con éste, dos días más e igual lo encontramos presidiendo la lista. No me canso de escucharlo, este disco es la adicción personalizada. Puede que sea algo muy personal, pero a mí me tiene enamorado, su frescura, su arrojo, su eclecticismo y anarquía musical... Es como estar en una máquina del tiempo que no para quieta. Es sesentero, setentero, ochentero, noventero, futurista, retro... Pero todo con una coherencia y solidez incontestables. Y soy incapaz de elegir mi canción favorita sin nombrar a medio disco. Algunos igual lo consideran un poco trampa, porque no es solista en el término estricto de la palabra, pero no nos engañemos, el único responsable de este absoluto prodigio es el genio de Mark Ronson. Él ha traido a la Pippette Rose Elinor Dougal que realiza su mejor contribución musical a la fecha en tres canciones de un delicioso aire retro años sesenta tan cool, él convoca a Amanda Warner para demostrarnos su poderío en electrónica en la genialísima Bang Bang Bang, y sobre todo, él ha resucitado a Boy George, a la leyenda de los ochenta para Somebody to Love Me, una canción que dice tanto del astro que nos conmueve y nos lanza a bailar a partes iguales. Él ha creado el disco más completo, un ejemplo de lo que hace la unión de los artistas acertados con la musica perfecta. Es un disco para mil generaciones que derrocha pasión y ritmo endiablados. Olviden al mediocre del Guetta, Ronson ha llegado, larga vida al rey.

Nº 1 Kanye West, My Beautiful Dark Twisted Fantasy. No podía ser de otra manera. El año le pertence. 2010 es de Kanye, él tiene el "Power". Lo tiene desde que oímos a Nicki Minaj recitar a Roal Dahl hasta que hace suyos a Bon Iver acompañados por una inspirada Alicia Keys. Cómo abarcar en unas líneas un disco inabarcable. Kanye, tras alguna que otra actuación de mal gusto en el pasado reciente (aunque nunca veré reivindicar Single Ladies sea del modo que sea como de mal gusto), se imponía a sí mismo un disco con las miras muy altas, cuyas pretensiones podrían haberle proporcionado un fracaso absoluto. Pero quien no arriesga no gana y he aquí la maravilla absoluta del año pasado: una celebración, una elegía, una ópera, un desengaño, un himno, una discusión, una amenza, una declaración de intenciones... Cada canción se vuelve icono, cada single resultaba mejor que el anterior hasta fraguar un disco perfecto. Para siempre persistirá esa reunión de innumerables y heterogéneos artistas ( Fergie, Rihanna, Elton John...) para cantar cómo es el mundo sin Michael Jackson en All of the Lights; así como esas palmas que respaldan a nuestro héroe mientras gritan "Power!" en la canción del mismo nombre ( I was the obamanation of Obama´s nation). Y por supuesto, una de las canciones que mejor describen e ilustran un desengaño amoroso: la inconmensurable Runaway, que da nombre también al portentoso y poético audiovisual de media hora que acompaña al CD y que recoge fragmentos de las cancones que lo acompañan Me dejo grandes momentos para vuestro descubrimiento, si aún no lo habéis escuchado. Es un disco que resume el ahora, que rebosa vida y buena, buenísima música.

Estas son mis elecciones. ¿Cuáles son las vuestras? ¿a qué hombres cantantes habéis escuchado durante el pasado año? ¿qué descubristeis? ¿qué pensáis de estos discos?

Próximamente... Las DAMAS.